31 de agosto de 2008

Introspección 32

Tengo ganas de contar que hay gente que me desespera. Como dije en el post anterior, en este último tiempo -reflexionando llegué a que es por falta de saico- mi blog es mi confidente. Entonces, digo: Hay gente que me desespera, señores.
Acá en el hotel hay una enferma idiota y pelotuda mental que juro que la recontra cagaría a trompadas. La describiría pero no lo hago dado que sería catalogada de racista. Continúo diciendo que esta pedaso de imbécil hoy casi me hace llorar. Ojo, que no derramo lágrimas por infelices, pero resulta que por su culpa me ligué un reto que no merecía. Como ando con los nervios tensos, armé un escándolo y mi jefe Tomás me regañó un poquito... En fin, que al final me dio la razón a mi, así que quedé encantada, pero bueno, que el mal momento lo pasé igual y la muy forra me toqueteó el día.
Sí, ahora me puedo ir tranquila a dormir, que ya le conté a alguien importante mi dilema del día. Ja!

29 de agosto de 2008

Que se sepa

Odio las críticas. Por más constructivas que sean, las odio. Las detesto. Me hacen sentir inferior pero me motivan a cerrarle la boca al idiota que se animó a emitir un juicio negativo sobre algo mio. En fin... que acaban de criticarme -por pedido mio, claro, y a un profe groso en la materia- unos textos que necesito para rendir y me dio bronca y tuve que descargarme de alguna manera. Como D no está, como Tony está en Argentina tirado en mi cama y con él no puedo hablar, a saico hace meses que no la llamo, mis amigas andan haciendo no sé que mierda que no me contestan los mails... en fin... mi querido blog es mi único confidente.

28 de agosto de 2008

Me lo mandó mi mamá porque le gustó y como a mi también, en vez de mandarlo por mail que nadie lo lee, lo dejo acá para que lo lea el que quiera

Queridas amigas:
Nos importa un carajo cuánto pesan. Es fascinante tocar, abrazar y acariciar el cuerpo de una mujer. Pesarla, no nos proporciona ningún efecto
No tenemos la menor idea de lo que es un talle. Nuestra evaluación es visual. Es decir, si tiene forma de guitarra, está buena. No nos importa cuánto mide en centímetros. Es una cuestión de proporción, no de medida.
Carta de un hombre
3) Las proporciones ideales del cuerpo de una mujer son: Curvilíneas, pulposas, femeninas... Esa clase de cuerpo que de un solo golpe de vista uno identifica sin duda alguna y en una fracción de segundo.
Las flaquitas que desfilan en las pasarelas, siguen la tendencia diseñada por modistos, que dicho sea de paso, son todos maricas, y odian a las mujeres y compiten con ellas. Sus modas son, lisa y llanamente, agresiones al cuerpo que odian porque no pueden tener.
4) No hay belleza más irresistible en la mujer que la feminidad y la dulzura. La elegancia y el buen trato, son equivalentes a mil Viagras
5) El maquillaje se inventó para que las mujeres lo usen. Usenlo. Para andar a cara lavada, estamos nosotros.
6) El pelo, cuanto más largo, mejor. Para andar con el pelo corto, estamos nosotros
7) Las faldas se inventaron para que luzcan sus magníficas piernas. ¿Para qué carajo se las tapan con pantalones anchos? ¿Para que las confundan con nosotros?
8) Una ola es una ola, las caderas son caderas y punto. Si la naturaleza les dio ese aspecto curvilíneo, es por algo y reitero: a nosotros nos gustan asi. Ocultar esas curvas, es equivalente a tener tu mejor sillón embalado en el sótano.
9) Es una ley de la naturaleza que todo aquel que se casa con una modelo flacucha, anoréxica, bulímica y nerviosa al poco tiempo se elige una amante pulposa, simpática, relajada y llena de salud.
10) Entendámoslo de una vez, traten de gustarnos a nosotros, no a ustedes, porque nunca van a tener una referencia objetiva de cuán lindas son de mujer a mujer. Ninguna mujer va a reconocer jamás delante de un tipo que otra mujer está linda.
11) Las jovencitas son lindas... Pero las de 35 para arriba, son el verdadero plato fuerte. Por Karina Mazzocco, Eva Longoria, Angelina Jolie o Demi Moore somos capaces de cruzar el Atlántico a nado.
12) El cuerpo cambia. Crece. No pueden pensar, sin estar psicóticas, que les puede entrar el mismo vestido que cuando tenían 18 años. Además, una mujer de 40, a la que le entre la ropa de cuando tenía 18, o tiene problemas de desarrollo, o se está autodestruyendo.
13) Nos gustan las mujeres que saben manejar su vida con equilibrio y saben manejar su natural tendencia a la culpa. O sea: la que cuando hay que comer, come con ganas (la dieta vendrá en setiembre, no antes); cuando hay que hacer dieta, hace dieta con ganas ( no se sabotea ni sufre); cuando hay que tener intimidad de pareja, la tiene con ganas; cuando hay que comprar algo que le gusta, lo compra; cuando hay que ahorrar, ahorra.
14) Algunas líneas en la cara, algunos puntos de sutura en el vientre, algunas marcas de estrías, no les quitan su belleza. Son heridas de guerra, testimonio de que han hecho algo con sus vidas, no han estado años en formol ni en un spa. ¡Han vivido!
El cuerpo de la mujer es la prueba de que Dios existe. Es el sagrado recinto donde nos gestaron a todos los hombres, donde nos alimentaron, nos acunaron, que nosotros sin querer las llenamos de estrías, de cesáreas y demas cosas que tuvieron que ocurrir para que estemos vivos.
Cuídenlo. Cuídense. Quiéranse.
La belleza es todo eso. Todo
junto
Un hombre.

27 de agosto de 2008

Hace rato que no escribo algo que valga la pena. Eso me pone mal. Me pone mal porque no tengo tiempo para escribir algo que valga la pena. Y, la verdad, es que tengo miedo de que ya no se me ocurra nada que valga la pena. Eso me pone peor.
Ahora tengo muchos nervios. En doce días tengo que rendir y siento que no sé nada de nada. Todo lo que estudio se me cae de los bolsillos y me quedo sin nada, sin nada más que nervios insoportables que se apoderan de mi estómago y me hacen llorar.
Bbbbbbbbuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu para mi.

24 de agosto de 2008

Por tu culpa

Fue cuando entraste por la puerta principal. La abriste de par en par y caminaste lentamente como si el tiempo fuera todo tuyo. Traías una sonrisa de altanero tremenda. Te habías hecho una limpieza de dientes y brillaban tanto como los de Ross de Friends cuando se hizo el blanqueamiento. Que asco. No te digo que me gustan los dientes amarillos, pero tampoco me exageres con el fluor.
Te decía entonces que fue cuando entraste por la puerta. La dejaste abierta más de diez minutos mientras te jactabas de la blancura de tus dientes y se escapó el gato. Se escapó mi gatito hermoso, tarado. Andá a buscarlo ahora, aunque sea de noche, no me importa, total abrís la boca y se ilumina la calle.

20 de agosto de 2008

Grito agudo
Me quiero ir a mi casa
Quiero abrazo de mamá y papá
Quiero lambidas de mi gato naranja
Quiero comer helado de dulce de leche tirada en la cama
Me quiero ir a mi casa, ya

15 de agosto de 2008

Desconfianza

Me pregunto en dónde estarás. A dónde te fuiste aquella mañana mientras el sol se empeñaba en calentar, hasta hervir, la habitación que compartíamos.
El agobio húmedo me despertó malhumorada. Cuando me giré y no estabas empecé a llorar sin más.
Es tan feo sentirte lejos. Es triste verte la espalda, verte caminar y hacerte chiquito hasta perderte entre la gente. No te vayas, no me dejes. No pierdas la mirada entre los granos de arena, no escondas la cabeza.
Te pido, te pido que abras los ojos y vuelvas a mirarme con esa ternura de siempre. Decime que me amás, decime que volviste a ser el que esa mañana se fue de mi cama.

Personaje X3

Poco se sabía de aquel viejo de bigotes. Poco podía saberse también. Treinta y seis años trabajando en el mismo lugar. Su actual jefe había sido su compañero de barra a los cuarenta años, ahora, con sesenta y uno, respondía a su mandato y cumplía sus horarios. Que sonrías un poco más Manolo, por favor. Que no te cuesta nada, hombre.
Aquella mañana se había levantado a las seis, media hora antes de lo usual. Sacando los gargajos de los pulmones y escupiendo por el balcón. Meando fuera del inodoro y salpicando la tapa. El ritual para afeitarse y lavarse los dientes sin pasta. La camisa a cuadros de siempre y el pantalón marrón oscuro. Lentes, las llaves y algunas monedas para pagar el café mañanero.
Afuera Manolo, bajá las escaleras y caminá recto por la calle Minerva hasta el bar en el que desayunás hace ya más de un cuarto de siglo. Dale, que hoy tenés el día libre y te toca dormir la siesta sin despertador. Te toca volver a comer en el restaurante del personal del hotel y volver a la residencia, al cuartucho que te dan los jefes por cero euros al mes hace ya treinta y seis años. Qué más se puede saber.

13 de agosto de 2008

Con ustedes...



El Señor Oso. Regalo de mi cumpleaños... Es grande como yo, lo juro. Está sentado en la silla que está al lado de mi cama. El Señor Oso es chuavechito y cariñoso. El Señor Oso es mio. Se los presento.

11 de agosto de 2008

Espacio libre para que se acuerden de mi.

1 de agosto de 2008

Cómo tirar los dados

Qué es lo que pasa cuando tu cara se transforma. Tu dulzura y transparencia se convierten en una sola expreción tosca y amargada. Una expresión molesta se refleja en tus ojos mientras tu mirada se pierde en el mar. No hay voz que te traiga de vuelta. No existen razones que te devuelvan la sonrisa.
A mis preguntas, tus contestaciones son monosilábicas, descorazonadas y mentirosas. Ni aún creyendote tus palabras sos capaz de mirarme a la cara y jurarme que me amás.
Cómo es posible que suceda. Cómo es posible que durmiendo una noche a orillas del mar, se amanezca, así sin más, en una habitación fría y silenciosa. Puede que esté soñando; puede que la vida ya no sea tan suave a mi lado y quieras irte pisando charcos de lluvia.
Viaje a través del tiempo. Te convertís en un adolescente tartamudo. Sos un libro en blanco sin respuestas valederas. Sos el mismo que se guarda las palabras en la mochila y se va caminando solo por la vereda mojada por la lluvia.