29 de marzo de 2009

Crying nights

Estoy tarada. Sí, estoy tarada, más tarada que nunca. El otro día me prestaron una peli “Pd: i love you”. Como es interpretada por Hillary Swank, y odio a Hillary Swank porque me cae mal desde “Million Dollar Baby”, no leí la tapa del DVD, sólo la puse en la compu para pasar el rato sin prestarle atención.
Eran las 23:45 cuando empezó la peli. A las 00:02 empecé a llorar y hasta las 02:06 no paré. Pero no paré en serio. Era moco atrás de moco, baba, lágrima gorda y cara de tonta. Ese llanto acongojado desde adentro, con falta de aire y ahogos repentinos. Con los ojos achinados y la boca estirada, el labio superior hinchado y las manos mojadas de tanto pañuelo húmedo. Qué asco. Juro que no podía parar. Fueron dos horas, por reloj, sin parar de llorar. Encima, D llegó tarde de trabajar y no estaba para abrazarme. Odio llorar sola. Es triste y me dan ganas de llorar más. En fin, que cuando llegó me enojé y me dormí con la nariz tapada, los ojos como sapo y el labio a reventar. No me pregunten por la mañana siguiente, estaba deformada.

En septiembre de 2008 me pasó lo mismo. Noche de verano en Mallorca, D trabajando en el bar, yo mirando “The notebook” por segunda vez. Llanto desconsolado durante tres horas y media. D que no llegaba a la hora de siempre y ya después lloraba porque D no llegaba a la hora de siempre, obvio. Otro día de ojos abultados y labios deformes.

Bueno, que la cosa es que no soy una tarada que llora con pelis partidoras del alma, el tema es que descargo a través del llanto, pero siempre necesito alguna mano que destape el frasco, ¿me explico?

20 de marzo de 2009

Dilema

Ayer estaba mirando una peli de baile. Sí, una de esas movies taradas de gente que baila con mucha pasión. Bueno, que a mi de vez en cuando me gusta ver películas taradas eh. En fin, el punto es que me choca un poco cuando veo a alguien hacer algo con muchas ganas, con tanta fuerza y dedicación, con ansiedad, esmero, con todo, con todo su ser. Me choca en un buen sentido. Admiro la destreza y la capacidad que tienen algunos para, en este caso, bailar. De repente me vi moviendo los pies al son de la music y me pregunté si ahora me tendría que dedicar a la danza. No. El caso es que terminé angustiada, liada entre mis deseos y acciones. ¿Qué era lo que tanto me gustaba hacer?