Estoy tarada. Sí, estoy tarada, más tarada que nunca. El otro día me prestaron una peli “Pd: i love you”. Como es interpretada por Hillary Swank, y odio a Hillary Swank porque me cae mal desde “Million Dollar Baby”, no leí la tapa del DVD, sólo la puse en la compu para pasar el rato sin prestarle atención.
Eran las 23:45 cuando empezó la peli. A las 00:02 empecé a llorar y hasta las 02:06 no paré. Pero no paré en serio. Era moco atrás de moco, baba, lágrima gorda y cara de tonta. Ese llanto acongojado desde adentro, con falta de aire y ahogos repentinos. Con los ojos achinados y la boca estirada, el labio superior hinchado y las manos mojadas de tanto pañuelo húmedo. Qué asco. Juro que no podía parar. Fueron dos horas, por reloj, sin parar de llorar. Encima, D llegó tarde de trabajar y no estaba para abrazarme. Odio llorar sola. Es triste y me dan ganas de llorar más. En fin, que cuando llegó me enojé y me dormí con la nariz tapada, los ojos como sapo y el labio a reventar. No me pregunten por la mañana siguiente, estaba deformada.
En septiembre de 2008 me pasó lo mismo. Noche de verano en Mallorca, D trabajando en el bar, yo mirando “The notebook” por segunda vez. Llanto desconsolado durante tres horas y media. D que no llegaba a la hora de siempre y ya después lloraba porque D no llegaba a la hora de siempre, obvio. Otro día de ojos abultados y labios deformes.
Bueno, que la cosa es que no soy una tarada que llora con pelis partidoras del alma, el tema es que descargo a través del llanto, pero siempre necesito alguna mano que destape el frasco, ¿me explico?
Eran las 23:45 cuando empezó la peli. A las 00:02 empecé a llorar y hasta las 02:06 no paré. Pero no paré en serio. Era moco atrás de moco, baba, lágrima gorda y cara de tonta. Ese llanto acongojado desde adentro, con falta de aire y ahogos repentinos. Con los ojos achinados y la boca estirada, el labio superior hinchado y las manos mojadas de tanto pañuelo húmedo. Qué asco. Juro que no podía parar. Fueron dos horas, por reloj, sin parar de llorar. Encima, D llegó tarde de trabajar y no estaba para abrazarme. Odio llorar sola. Es triste y me dan ganas de llorar más. En fin, que cuando llegó me enojé y me dormí con la nariz tapada, los ojos como sapo y el labio a reventar. No me pregunten por la mañana siguiente, estaba deformada.
En septiembre de 2008 me pasó lo mismo. Noche de verano en Mallorca, D trabajando en el bar, yo mirando “The notebook” por segunda vez. Llanto desconsolado durante tres horas y media. D que no llegaba a la hora de siempre y ya después lloraba porque D no llegaba a la hora de siempre, obvio. Otro día de ojos abultados y labios deformes.
Bueno, que la cosa es que no soy una tarada que llora con pelis partidoras del alma, el tema es que descargo a través del llanto, pero siempre necesito alguna mano que destape el frasco, ¿me explico?


3 conejos blancos:
No sé qué onda esa peli, pero yo lloré con El Luchador, la de Micky Rourke, así que date una idea, jaja.
Esa no la vi... y mirá PS: I love yoo...
MORISSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS DE AMOR
Oh, Lyon, siempre tan melancólico, vuelva con ese blog que nos hacía felices a los demás.
Yo no vi ninguna de las dos pelis, Slamdog millonaire sirve?
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