No me gusta la noche, pero creo que tampoco el día.
Me retracto, me gusta la noche, me gusta el cielo oscuro y el silencio nocturno. Si bien es un tanto solitaria, con el tiempo se aprende a adaptarse y a dejarse llevar por sus sombras.
El día me agobia. Su luz intensa, los sonidos cruzados sin pausas y ese calor constante que se pega en el cuerpo y te moja la ropa. Ni bien empieza ya dan ganas de que termine. Que la luna patee al sol y que lluevan estrellas explosivas. Que el tiempo se pare, que el mundo se calle y que el viento recorra las avenidas desoladas.
Creo que voy a cambiar mis hábitos.
Me retracto, me gusta la noche, me gusta el cielo oscuro y el silencio nocturno. Si bien es un tanto solitaria, con el tiempo se aprende a adaptarse y a dejarse llevar por sus sombras.
El día me agobia. Su luz intensa, los sonidos cruzados sin pausas y ese calor constante que se pega en el cuerpo y te moja la ropa. Ni bien empieza ya dan ganas de que termine. Que la luna patee al sol y que lluevan estrellas explosivas. Que el tiempo se pare, que el mundo se calle y que el viento recorra las avenidas desoladas.
Creo que voy a cambiar mis hábitos.

