31 de octubre de 2007

Is this time true?

This is a dark room where lots of Good Byes are written on the walls. I saw them when I turned on the light a minute after I entered the room. A stupid question is there too. Shoud I unswer? No, you shoud not.
It is difficult to understund your words. I realize those say Good Bye, but I think you could have put a beat more efford when you wrote them. Any way, I´m happy you are saying Good Bye because I also hate her. And, I hope the unswer to the stupid question is a simple yes. I want to see her dead aswell.

Drink me

Estaba decidido. El té con leche me iba a caer mal al estómago. Era un hecho. Mientras lo tomaba sabía que sería una bomba líquida para mi panza. Una célula terrorista estallaría en mi interior y yo, sabiéndolo, me la tragué igual.
Ahí quedó, medio caliente, medio frío. Dulce en exceso. Un poco denso, nada liviano. Se estancó en el medio de mi cuerpo. Lo sentí al final del esófago, en la boca del estómago, no pasaba más, no avanzaba. Ahí se quedó.

28 de octubre de 2007

Introspección 17

Yo digo que está bueno cuando mis papás se van al sur a visitar a mi hermano. Las pobres víctimas accedieron al gran egoísmo natural que lleva mi hermano menor encima hace 32 años. Están, entonces, mis adorados padres en un viaje de cuatro mil kilómetros de ripio con el Calafate como destino, pasando y parando en cada árbol/piedra/monumento natural/museo inventado/bosque/estepa/y demás pelotudeces de la naturaleza que sólo -y hago hincapié en sólo y hasta agrego únicamente- le interesan a un recién recibido guía de turismo y pesca.
Que conste que yo casi caigo en la trampa. El sábado me subí al auto, viajé hasta Bariloche, el domingo festejé el día de la madre con mi hermosa mamá -le regalé un libro muy tierno, soy la mejor hija- y, después de escuchar el itinerario de la expedición en camino de ripio, de ripio, de ripio durante cuatro mil kilómetros en diez días, compré chocolates y me volví a Buenos Aires el martes.
Entonces, decía que está re bueno que mis papás no estén porque mi casa está solita, está callada, está limpita y desordenada a mi gusto. Y yo puedo hacer todo lo que me gusta como ser -va en grado de importancia y preferencia-:
Hacer pis con la puerta abierta del baño
Dejar las luces prendidas
Tomar mucho café con leche descafeinado
Dormir con el gato en el sillón
Comer a cualquier hora
Y todavía me queda una semana de silencio y tranquilidad.

Introspección 16

El otro día tras un comentario, por despistada y hablar de más, pensé que mi hermano más grande -y padrino- había descubierto mi más reciente secreto. Temí que se enojara por ocultárselo, temí que se enojara por el secreto en si. Durante toda esa noche mi hermano no me dirigió la palabra y mantuvo la misma expresión seria hasta que se fue. Supuse que estaba perdida, remontarla con mi hermano es algo así como bastante complicado.
Hoy lo enfrenté y le conté, cara a cara, mi secreto. Se sorprendió gratamente y hasta me dio apoyo y ánimos para lograrlo. Después de la charla informativa que tuvimos me comentó que hacía unos días se le había roto un diente mientras comía una manzana. El dentista está de viaje y tiene que esperar para que se lo arreglen. Cuando le duele, le cambia el humor. El otro día, le dolia el diente.
Tengo que dejar de subestimar a las personas que me quieren.

25 de octubre de 2007

Where can I get one?

Siempre quise tener una hermana. Tengo tres hermanos varones, grandes, cariñosos, peleadores, pesados y necesarios, pero no tuve una hermana con quien compartir la ropa ni la habitación.
Hoy tengo ganas de tener una hermana melliza, cada una con una cara diferente pero con la misma edad. Seguramente le encantarían los números, estudiaría actuario y jamás se subiría a un avión. Odiaría a mi gato, ella tendría peces de colores y un novio futuro abogado.
De tan distintas que seríamos, ella sería la mejor. La más buena, la más centrada, solidaria y leal. Su único defecto supongo que sería fumar, olor por el cual le recriminaría que airee mi ropa después de usarla.
Mi hermana me cuidaría cuando estoy enferma. Cuando me dan ganas de llorar, ella se sentaría a mi lado y, con mi cabeza en su falda, me acariciaría el pelo hasta dejarme dormida en el sofá.
Mi hermana guardaría todos mis secretos, entendería mis delirios y me cubriría cuando las cosas me salen mal. Sus consejos para con la vida serían un tanto inútiles en la mía. Ella sería tan simple, estructurada y correcta que sólo podría brindarme paz.
Mi hermana no existe pero estoy segura de que si estuviera acá, yo encontraría la manera de odiarla. No tengo cura.

19 de octubre de 2007

Introspección 15

Con el tiempo las cosas se aclaran, ¿no? ¿Cuáles cosas? No sé, todas. Las que tengo en la cabeza, las que caminan a mi lado, las que están en la vereda de enfrente y hasta las que cruzan el océano nadando.
Cuando las cosas se aclaran me siento mejor, respiro tranquila y me sale una sonrisa tonta que me dura casi todo el día.
Conclusión. Hay que tener siempre la luz prendida para que haya claridad en todas las cosas esas que tengo y me rodean.

17 de octubre de 2007

Him

Era el aire el que le faltaba en el pecho y fue con agua con lo que trató de llenar aquel vacío. Grave error, se ahogó y tuvo que escupir la alfombra verde de su cuarto y toser con fuerza para no perder el aliento.
Todo ese nervio era parte de la espera, de la asquerosa espera que tenía que soportar hoy. De dulce la espera no tiene nada, nada de nada.
Abstraído del ruido de la calle, pensaba que estaba en un desierto, solo pero observado. Todos sabían que él estaba ahí pero él no tenía idea de quiénes eran todos realmente.
Para pasar la mañana, durmió. El medio día sucumbía con rapidez, el almuerzo acortaba las pocas horas y la digestión volvía a transportarlo a su mundo de ensueño. Volver a despertar era la peor parte. La tarde se afianzaba en el cielo, el calor inundaba su cuerpo y la angustia se apoderaba de sus músculos. Inicio de la agonía, lucha interna, externa y demás conflicto mental.
Ni tirarse de los pelos, ni morderse los brazos, ni pincharse con el único alfiler de gancho que tenía en el bolsillo. Nada le calmaba el dolor. Él, ahí sentado, entre la arena, entre la alfombra y el parqué de la habitación. Ni a los golpes, ni a las patadas, ni a los gritos, alaridos, llanto y desesperación. La calma jamás llegaba y el pobre flaco ahí tendido con marcas en los brazos y en las piernas y ni un poco de aire de regalo. Nada que le susurre paz, una caricia, un abrazo, un consuelo lastimoso.
A la noche, todo es peor.

15 de octubre de 2007

Introspección 14

Hace mucho -más de un año seguro- una persona alta me dijo que quería ser escritor (o que ya lo era, fue hace mucho y mi memoria es pésima) pero que en cierto punto le temía -aunque no recuerdo exactamente si fue esa palabra la utilizada, "temer"- al grado de angustía que uno debe tener para poder crear algo que valga la pena.
Todo el rollo comenzó por la pareja de turno y esas ganas de armar el futuro que suele tener el que le toca ser el "normal" entre los dos enamorados. En su caso, ella era la civilizada, él un descarriado depresivo y complicado. Más o menos me dijo -o eso quise entender yo- que los desamores le generaban el grado de angustia justo como para poder escribir coherencias. Por ende, no podía atarse a nadie dado que la vida del escritor necesita de amantes, amoríos y soledad, mucha soledad.
En aquel momento me pareció un tanto exagerado. Hoy, considero que es verdad. Releyendo el blog -sí, estoy tan aburrida que hasta me leo a mi misma- di con que el noviembre pasado fue fructífero. Hay cosas que valen la pena, que si en algún momento tuviese yo ganas de armar algún intento de cuento, podría sacar de ahí mucha letra. No importa quien fue el que se dignó y tuvo el atrevimiento de romperme el corazón en aquel momento -que cursi que soy cuando quiero y como me gusta- pero el punto es que esas marcas que dejan las parejas erróneas suelen impulsarme a escribir porquerías no tan desagradables.
Ahora bien, no tengo muy en claro si me gusta o no esta premisa, pero tampoco puedo negarla con seriedad. Los hechos me delatan, la evidencia está.

13 de octubre de 2007

Have the happy sweet

Me había olvidado de esa sensación tan placentera que te da la relajación muscular. Ojala tuviera la capacidad como para poder controlar cada parte de mi cuerpo en cualquier momento del día. Los brazos livianos, las piernas descansadas y ese vacío en el pecho que me deja no sentir nada, nada de nada.
Acurrucada en el sillón de un solo cuerpo, con la cabeza escondida casi entre las rodillas, con la cara entumecida, la lengua inmóvil y ese dulce dolor frío en los pies.
Esa relajación que me permite mantener la cabeza en su lugar, la mente en blanco sin nada que pensar. Levitando a cada paso, flotando sin tocar el piso de madera del living, ni el del mármol del baño, ni el de losa de la cocina. Aislada de mi casa, de la nebulosa oscura, de la ansiedad constante que me obliga a comerme las uñas.
Un silencio interno, un murmullo cercano, el griterío externo que no llega a infiltrarse en mi pompa de jabón.
Es poco lo que dura la sensación, hay que saber aprovecharla y dejarse llevar. Viajá.

12 de octubre de 2007

Ella y yo

Desde el balcón la ve irse caminando. Ella con su pelo largo, las zapatillas y el jean de turno y ese saco largo. Atrás de los lentes redondos, la ve con cariño. La mira con angustia, con ese deseo de que esté siempre a su lado, ese mismo sueño que sabe jamás alcanzará.
De chicas eran tan iguales, de grandes eran tan parecidas también. Una misma imagen pero con ideas opuestas, con anhelos distintos, con sensaciones diferentes.
La libertad que ella nunca tuvo ahora la ve irse por la calle de enfrente de su casa, caminando con el pelo aun más largo, con las zapatillas y el jean de turno y ese saco largo.

9 de octubre de 2007

You live in a dream, mine.

Una gota que corre por tu mejilla mientras mirás el mar desde la ventana de la habitación. Así imagino tu día de hoy, tu ahora. Sentado en el borde de la ventana dejando que la lluvia te moje el cuerpo, que el viento te limpie el agua de la cara y te enfrie los pies.

Introspección 13

El otro día una amiga me dijo que mi blog era depresivo. CHAN. ¿Gran descubrimiento? No, reconozco el alto de porcentaje de pesimismo que llevo en sangre. Sé que cada día me ahogo en un vaso para bebé lleno de agua. No niego que tengo siempre la persiana cerrada.
Atención, comento que comenzaré a aligerar la problemática de mi vida. Según mi padre y mi hermano mayor, las piedras en mi camino son ficticias y puras excusas que aplico para sufrir. Ergo, soy una masoquista feliz. Error, grave error.
De todos modos, como las explicaciones no son válidas en este mundo de colores pasteles familiar, digo, simplemente, que mis días cambiarán. Acabaré con la complicación mental que me caracteriza y voy a desenroscar mis sesos para poder ver “la belleza de la rosa” sin analizar su composición química -¿era así papá?-. Me voy a convertir en una persona simple que camina por la vida dando saltos de alegría.
(Léase con el grado de ironía y depresión que me caracteriza. En mi blog escribo como quiero y hago lo que quiero. En la vida, parece que no tanto.)
Soy una tarada.
Aviso que pienso raptar gente para llevar a mi nueva vida. Mi valija es reeee grande, sabelo.

8 de octubre de 2007

Escena uno, esencia cero

Capaz que algo se te ocurre. Alguna de esas historias alocadas. Preguntas insoportables, problemas rebuscados, incontinencia urinaria, no sé, que se yo. Algo se te va a ocurrir.
Sí, sí, obvio.
El otro día me dijiste que tenías pensado algo sobre un problema ficticio. Una mina/flaco depresivo que vive de un pasado sórdido que le generó un montón de mambos y en el presente no hace más que llorarle a esas heridas ya cerradas. Agarrate de esa, tan mala no está. Creo que es media trillada, poco original.
O sino colgate de ese personaje y cambiale la vida. Una bomba atómica que le haga ver el día de otro modo y resucite de esa oscuridad. Echale la culpa a la madre o al padre. Inventá que lo abandonaron, que se dejó estar, que es re inteligente pero que no lo sabe aprovechar. No sé, vos escribís esas cosas, yo no. A mi la verdad que no se me cae una idea ni a los piedrazos.
Sí, ya veré, algo voy a inventar.

De atrás para adelante

El papel se quemó con rapidez. Se consumieron primero sus puntas y luego el fuego arrasó con el centro hasta dejar una insípida ceniza sin razón.
Sus secretos murieron en esa llama. Sus problemas se consumaron en ese humo gris que se fue por la ventana abierta.
Las letras eran muchas, las palabras eran pocas. No había relación.
Una mano escribiendo verdades cuestionables, confesiones sin sentido.
El inicio de una vida inventada por su mente enferma.
Una culpa sin nombre valiente.
Una consecuencia que se filtró en un llanto.
Un esqueleto erosionado por el tiempo.
Sus lamentos inconcebibles de perdón.

5 de octubre de 2007

It´s raining

La nube era grande. Oscura, densa, pesada. Estaba llena de agua y de tierra roja. Con un estruendo explotó con ganas y llenó su cuerpo de barro colorado. Ella corría tratando de escapar, la nube la seguía a todos lados, no había escondite, no había techo ni paraguas ni un diario viejo que la cubriese de la tormenta.
Le tocó sentarse en el cordón de la vereda y esperar. Cuando la lluvia pare, supongo que se animará a levantarse.

4 de octubre de 2007

Desaparecer

Hoy fui un cadáver que ni se paseó por la casa moribundo sino que descanzó en el sillón viendo la tercera temporada de Lost durante todo el día -nota: conseguir a partir del capítulo 18-.
Hoy tomé coraje sólo para hacer un llamado importante al jefe de saico para que me de lo que me corresponde. Llamado que generó un ataque de llanto porque no conseguí lo que quería. Ojo, no fueron lágrimas caprichosas sino de frustración por no ser tomada en cuenta como corresponde.
La laguna creció en su tamaño cuando desperté a media tarde descubriendo que me había olvidado de ir al dentista. El problema continuó cuando llegó la Señora Madre y me retó como si tuviera cinco años. Reto que enfrenté con una respuesta mojada un tanto aniñada como si tuviera realmente cinco años.
Hoy no fue uno de mis mejores días, hoy no tendría que haber sido.

2 de octubre de 2007

Bolitas de chocolate

Te vi en un viaje mientras me movía inquieta por la habitación. Vos estabas sentado en la cama, con los pies en el piso y las manos en la cintura. Yo te miraba desde abajo, acurrucada en ese acolchado repleto de energía que aislaba el frío del suelo de mi cuerpo.
Mis piernas se alargaban, mis brazos de goma no dejaban de moverse. Las palabras brotaban de mi boca y vos sólo me observabas con tranquilidad. Yo era un nervio tenso que se estiraba y aflojaba buscando la postura ideal; un saco de preguntas sin respuestas; una oruga impaciente por mutar.
De un salto llegué a tus brazos y, cuando te intenté besar, mi boca se hundió en tu cara y te alejaste temeroso. Me pregunté si mi sabor era amargo, si a mis labios les habían crecido espinas o, peor aún, si sentiste el veneno del pasado en mi lengua. Vos s
eguiste sumergido en mis ojos mientras yo buscaba respuestas. Te vi perderte en un recuerdo y te llamé con ganas. No te vayas, no me dejes, no quiero estar sola en esta cama que se hunde cual arena mojada.
Pausa larga de miradas intensas con pupilas demasiado dilatadas.
Cambiamos los roles, tus ojos se volvieron azules y me miraste como yo te miro siempre a vos.
Duró un instante. Nunca pude copiarte, nuestros disfraces serán siempre los mismos. Vos con esa paz interna, con simpleza innata y esas ganas de vivir que se rebalsan de tu vaso lleno de coca cola. Yo con mi histeria en sangre, con las hormigas en el culo y una locura insoportable que mamé siendo chiquita, un gusto amargo que nunca podré sacar de entre mis dientes.
Quiero verte cuando vuelva, ¿vas a estar?
Me quedé a tu lado, tratando de medir la fuerza con la que apretabas mi mano. Tus párpados se movían intranquilos, viajabas a gran velocidad y con peligro de estrellarte en cada esquina. Yo seguí ahí, por momentos con los ojos cerrados, sentada, con las piernas cruzadas, con las piernas estiradas. Mis posiciones cambiaban, mi concentración fue la misma hasta que reapareciste por ese camino largo, lleno de tierra y con piedras que amenazaban partirte los pies.
Estás. Sí, estoy. Gracias.

1 de octubre de 2007

De luto, un festejo

Me despido, mi querida amiga. Te dejo. Te dejo o te obligo a dejarme, no sé realmente cúal es el orden. Te decía entonces que te abandono. Te abandono o te obligo a salir de mi vida. El punto es que ya no serás un hoy, vas a convertirte en un ayer. Te vas a caer por el balcón, te voy a empujar yo.
Durante este tiempo te estuviste extinguiendo. Fue un proceso lento, lo es todavía, pero creo que ahora es cuasi definitivo. Te vas. Te hice las valijas, las maletas, tenés tu suitcase en la puerta de la casa de mis papás. Te vas, linda. Te vas. Te saco yo a patadas, de los pelos, con mucho llanto y alarido, pero te saco igual.
¿Por qué? Porque ya no tengo ganas de escucharte, ni de verte cómo te reís de mi, ni de que me muerdas, tires del pelo, arañes, putees y me obligues a hacer cosas que no quiero hacer más. Te vas, mi querida amiga, te vas.
Ya te venía avisando, hace unos cuantos meses que te dije que no podías vivir más acá. Mi cuerpo no te tolera, está cansado y es chiquito, no entramos las dos en el. Muchas veces te apoderaste de mis huesos y tomaste el control, ahora me toca a mi, osea, te toca a vos dejarme en paz. Te vas, mi amor, te vas.
Te saco con tantas ganas que creo que la sonrisa me va a durar un par de años. No exagero. Varios años de placer, de saber que andás por la vida solita, muerta de frío y, seguro, tratando de cagarle la vida a alguien más. Me da igual, de mi te vas, te dejo, te abandono y sé que no te voy a extrañar ni un poco.
Adios.