30 de julio de 2007

22:33*

A mi me pasa diferente que a vos. Lo contrario exactamente. Durante estos días estoy viviendo poco, demasiado poco para mi gusto. Las ganas las tengo apagadas, por ende, las pocas palabras que llego a escribir, carecen de sentido.
Esta noche estoy sola con los dos gatos. A mi derecha está la luna de testigo. Ella entiende cuando yo digo que los enanos del vecino de enfrente me miran por la ventana. ¿Quién pone de adorno en un cuarto piso a dos muñecos diabólicos mirando hacia fuera? Corrijo, mirándome a mi.
Ayer hablé con papá y mamá. Saben todo. Papá y mamá saben ToDo. Papá y mamá son los mejores y, como era de esperarse, me hicieron llorar. Nota: el enano de gorro rojo me mira desde el cuarto piso de enfrente y no me gusta nada. Papá, vení a sacar al enano y, ya que estás, llevame de vuelta con vos. Gracias.
Los gatos se están peleando, sabelo. ¿Vos tenés gatos ahora? Lo dudo, lo que no te deben faltar son las mujeres.
*Sí, estúpido de mi parte seguirle la corriente pero me puede, me puede, como me pudo siempre.

27 de julio de 2007

Fly

Un inesperado cosquilleo llegó a mi hombro desnudo. Fue la primera vez que no me ataqué y de un golpe terminé con la molestia; supongo que se debió a lo adormecida que aún me encontraba.
Entre sueños, entonces, me topé con un panadero. ¿Cómo que no sabés lo que es? Un panadero, esa pequeña bolita que se asemeja al algodón. Un minúsculo círculo color crema sostiene miles de pelos suaves que, en direcciones combinadas, le regalan un tenue y placentero cosquilleo a mi hombro derecho. Eso es un panadero. Mucha gente tiende a atraparlo con delicadeza y, luego de pedir un absurdo deseo, de un soplido lo impulsan al vuelo. Yo no llegué a atraparlo, mucho menos a anhelar en silencio y soplar con fuerza.
Con los ojos abiertos lo vi escaparse y, sin siquiera poder seguirlo con la mirada, se perdió en el piso blanco de loza.

19 de julio de 2007

Un coso del libro que leés

Ante éste post -que como verás hacía más de quince días no te visitaba MC, i´m very sorry, too much fucking work- mi primera reacción fue un estúpido suspiro de nena de cinco años. Algo así como un "ayyyyyyyyy.... ¡qué amor! Me muero..." Que no se malinterprete, eh.
Creo que me sentí elegida con el dedo -puede que me lo haya tomado demasiado a pecho, pero parece que necesito levantarme el ánimo porque en esta isla de mierda me siento frustrada intelectualmente-. En fin, la hago corta.
Mi dilema radica en que soy un tanto rara a la hora de ponerme a leer y sobretodo cuando tengo una pila de libros nuevos. Depende de la hora del día y mi estado de ánimo, obvio, leo alguno de los tres que elegí empezar hace un par de semanas.
Ete aquí que la consigna citada por Funes, el amigo de MC, fue transcribir el segundo párrafo de la página 139 del libro que estés leyendo en este momento. Ahí voy con los tres, lo siento, no soy capaz de seleccionarlos, sentiría que los discrimino a los pobres libritos lindos y jamás podré hacerlos sentir de tal modo.
Sin embargo, aunque Hop-Frog no podía moverse, excepto con mucho trabajo y dificultad, por los caminos o por el suelo a causa de la deformidad de sus piernas, la prodigiosa fuerza muscular con la que la Naturaleza había dotado a sus brazos, a modo de compensación por el defecto de sus miembros inferiores, le permitía realizar hazañas de maravillosa destreza en árboles, cuerdas o en cualquier otra cosa que sirviera para trepar. Durante tales muestras de acrobacia se parecía más, por cierto, a una ardilla, o a un mono pequeño que a una rana.
(Hop-Frog de Edgar Allan Poe, Cuentos breves para leer en el colectivo)
Cuando los alemanes se rindieron y el pueblo se hechó a la calle en Buenos Aires, pensé que podría tomarme un descanso, pero cada mañana se esperaban nuevos problemas, en esas semanas me casé con Irma después que mi madre estuvo al borde de un ataque cardíaco y toda la familia me lo atribuyó quizá justamente.
(El otro cielo de Julio Cortazar, Todos los fuegos el fuego)
Tantas lágrimas se han vertido cada vez que un buque se hace a la mar con su cargamento de emigrantes que el puerto de Nápoles debe de rebosar de llantos, y me pregunté qué se sentiría al emprender una vez más e viaje a casa, pues los amigos de mi madre hablan tanto sobre el amor que profesan a Italia que se diría que la península tiene contornos de mujer desnuda en lugar de tener forma de bota. ¿La echaría de menos, me pregunté, o todo se derrumbaría como un castillo de naipes, todo se iría deslizando hacia el olvido? A mi lado, en el muelle, había una anciana señora italiana vestida de negro que no cesaba de gritar desde el muelle: "Bienaventurado, bienaventurado tu, que vas a ver Nueva York", y el hombre a quien se lo decía era un hombre viejo, un viejo que lloraba como un niño.
(Un muchacho en Roma de John Cheever, Relatos II)
Yo le paso la posta a Una Loca, al León y a Fillipo -buscate la manera, eh-.
Por cierto, ¿cuánto de verdad hay en que cada segundo párrafo corresponda realmente a la página 139 y no sea alguno de otro lado, más corto, o más gustoso, o con destinatario encubierto? (Bueno, che, es mi blog, puedo decir la cantidad de boludeces que quiera)

Introspección 6

Esta tarde no lloré. ¿Por qué? Me distraje haciendo cosas de chicas, cosas que antes me hacían y ahora tengo que hacer yo. ¿Qué cosas? Uff… De todo un poco. Sí, eso que pensás también. TO-DO.
Cuando vuelva a mi casa –que por cierto desearía controlar el tiempo y que ya sea 22 de septiembre a la noche así ni tengo que soportar el viaje y ya estoy en mi casita con mi mamá y mi papá- dudo que vuelva a ser la misma larva de siempre. ¿Por qué? Porque ahora, para no llorar, aprendí a hacer de todo. Y sí, hago TODO yo solita.

16 de julio de 2007

Miss C

A mi amigo Patricio
La Señora C se dignó a reaparecer. Con la melena despeinada y la pintura corrida por el sudor, golpeó la puerta como si ayer mismo hubiese estado del lado de adentro.
Él se sorprendió al verla. Estaba más flaca, consumida por el tiempo. La ropa era la misma de siempre, sus ojos llorosos también. Enseguida le vomitó una bolsa de excusas que él recibió con educación. La abrazó con cariño y, acariciándole la espalda, la consoló como hacía tantos años ya.
Al reincorporarse, La Señora C le pidió un beso conciliatorio, le juro estabilidad y le rogó perdón eterno.
El hijo menor de él se apareció por entre las piernas de su padre y preguntó con inocencia por la identidad de aquella mujer. Él, tomándolo en brazos, cerró la puerta.

15 de julio de 2007

Introspección 5

Pertenezco a la minoría que prefiere ver a la gente vestida.

8 de julio de 2007

Vos o yo

Si hoy tuviera que salir, lo haría en camisón. Lo tengo nuevito, recién comprado. Es el primero que me compro en mi vida, es el primero que yo pago, que yo elijo y que me pongo con ganas.
No me preguntes porqué lo usaría para salir, pero creo que es porque lo tengo pegado al cuerpo y las pocas ganas de despegarlo me superan.
Te dejo che, me toca cambiarme, me están esperando.

5 de julio de 2007

Querido Dr. Lecter:

Hace tres días que intento llamarte. En cada minuto libre, de los pocos que tengo, agarro el teléfono y empiezo a marcar. Por una cosa u otra, me quedo siempre por la mitad. Supongo que por algo será, ¿no? Me gusta hacerle caso a las señales, aunque vayan en contra de mis sentimientos.
Entonces, engañando un poco al Señor Destino –en el que no creo pero al cual me someto- te escribo de la manera más impersonal que puede haber. Dudo que aún leas este blog, dudo que me pienses con una sonrisa, que yo siga siendo tu anhelo, tu proyecto pero, por más raro que suene, no dudo de vos. Jamás lo hice, nunca lo haré.
Hoy, soy un fantasma. Me paseo trasparente por esta pompa de jabón en el medio del mediterráneo. No puedo con la vida de mis dos nuevos gatos, no puedo conmigo, menos aún con tu recuerdo. De todos modos, te comento que es tu mirada la que veo en sueños y es tu sonrisa la que me despierta cada mañana. Espero que cuando mi cuerpo recupere sus colores, me des la oportunidad de volver a mirarte.
No pretendo respuestas. No me las merezco, yo nunca te las di. Mantengamos equilibrado el universo –como mi espalda- y no levantemos sospechas del Señor Destino puesto que su rabia debe ser intolerable.
Sin más.
G.

1 de julio de 2007

Introspección 3

Soy tan boba que te sigo recordando.
Vos un día vas y me decís -en una de las pocas veces que me hablaste- que estás escuchando a Fiona Apple y que no entendés cómo es que yo no la conozco. “Es igual a vos,” me decís, pero jamás especificás el porqué. Entonces yo, un día de esos, me acuerdo del nombre de esta mina y me bajo las canciones con intensa curiosidad.
Cuarenta y ocho horas más tarde, después de enfermarme la cabeza con la oscuridad excéntrica de Fiona Limada Apple, doy con la respuesta.
Gracias, che.
Soy más boba porque te escribo.

This is the story of a girl

Ella estaba sentada en el balcón de su casa nueva recién comprada. Con las piernas cansadas se dejaba llevar por la música lenta y sin letra que sonaba en la radio. Relajarse le era necesario pero las ganas eran tantas que no podía despegarse del suelo y volar con liviandad.
Los ojos cerrados, la lengua ensanchada y la boca entreabierta. La baba estaba a punto de mojarle el mentón cuando sonó el timbre que la despertó alarmada. Era él que entraba por la puerta de madera, con una bolsa de duraznos en la mano y un paquete de cigarrillos light. Te traje un regalo, un detalle. Gracias, no tenías porqué molestarte. Es que sé cuanto te gustan los duraznos y quise cumplirte el antojo del otro día.
Ella le agarró la cara con suavidad y lo besó con cariño. Sus brazos la rodearon y las manos se apoyaron delicadas en los huesos marcados de la cadera. Fueron sólo segundos los que se mantuvieron aprisionados. Ella lo soltó de manera brusca y, con los ojos llenos de lágrimas, lo echó de su casa.

Drunk man said

Se está muriendo gente que nunca ha muerto.

Introspección 2

Soy ingenua. Después de ver al mismo idiota entrar al baño a cagar –teniendo su casa arriba del bar- ocho veces por día durante un mes, doy con que el muy hijo de puta se mete coca a escondidas de la mujer –que es la peluquera del local de al lado-. Soy ingenua y me aburro mucho en el laburo. Se me nota en la cara.