31 de mayo de 2007

¿Qué?

Me pregunto cómo tenés la osadía de amenazarme. Me conocés, sabés que cuando no tengo ganas, no tengo ganas.
Sí, soy egoísta, ¿no me elegiste por eso acaso? No me pidas nada. Soy una piltrafa humana y ahora, no tengo nada para dar. Estoy seca, fría y casi transparente.
Guardame en un cajón. Recordame como siempre, olvidate de mi ahora. No soy nada.

El Extranjero –VI- CLON

Durante tres noches te presentaste del mismo modo. Con tu cara, tus ojos, tu cuerpo y tu voz. Nunca me había pasado. Mis sueños desvirtúan la realidad, toman ciertos detalles del día anterior, algunos aspectos del pasado e inventan situaciones exuberantes carentes de sentido.

El día pasó como todos. Tu mirada siguió en mi cabeza, tus palabras en mis oídos y sentí tus labios en cada trago de té negro. El aire se me escapó en suspiros enamorados, en recuerdos amargos y en preguntas inconclusas.

Las cuadras que camino son largas, el calor agobia mientras el cuerpo me transpira insensato. Pensarlo me acelera. A su lado, volví a ser esa nena ingenua que se pierde en un cuento de hadas.
Enajenada es como doy entonces con las respuestas. Los interrogantes se pierden en otra mirada celeste. Mi cuerpo descansa asustado en otros brazos. Los mismos a los que les escapo temerosa. Ese miedo que dejaste en mis sueños, sueños que visitas advirtiendo la llegada de un sinrazón nuevo.
Ahora solo me pregunto si son tus ojos lo que veo acá tan lejos.

29 de mayo de 2007

Día 9

Las figuras de colores
caen en un piso incierto,
en una pantalla oscura
sin fondo.
Las ganas le sobran.
Los ojos le pesan
y el sueño llega
pero no se queda.
El cielo nublado
se cae en su cabeza
mientras ella corre por la playa.
La arena está mojada.
Los pies se le hunden,
se entierran inmóviles.
Ahora son gotas
las que caen de colores,
en un suelo blando.

28 de mayo de 2007

Chapter one - Second part

A Celeste le encanta salir de joda, irse de marcha y have a lot of fun. Lamentablemente, odia hacerlo sola. Otra vez entro yo entonces en sus planes.
Estoy deprimida, acompañame a dar una vuelta. Hablé con los chicos y vamos al bar de ellos y después a la discoteca. No tengo ganas. Estoy cansada, dejame leer y dormir tranquila en mi cama. No, dale, no seas mala persona. Te necesito como amiga, quiero que me escuches, vos me das re buenos consejos siempre.
Puras mentiras, pero a Celeste le encanta hablar de más y yo, para no tener que escucharla, le sigo la corriente. Alguien tiene que ceder y una vez más, me tocó a mi. Ducha, zapatillas, jean y musculosa. ¿Vas a ir así? Ponete estos zapatos. Pintate los ojos al menos. ¿No tenés una remera con escote? Un pantalón ajustado te vendría bien. Celeste, que vos salgas en pollerita, con botas y toda apretujada y pintarrajeada no significa que yo tenga que seguirte la corriente. Fui seca y concisa. No insistió. Mi cara de culo debe haber sido importante.
Eso de que estaba deprimida fue otro de sus cuentos, porque a penas pisó la calle empezó a saludar a media isla mientras se paseaba meneando a lo modelo de cuarta.
Entramos al bar de los chicos. El bar de los chicos es una cagada. Está lleno siempre, te pisan, te empujan, te toquetean y te mojan con la transpiración de borracho desagradable. Pero salir con Celeste, en ciertas oportunidades, resulta una experiencia elite. Entradas sin costo ni cola, acceso a sectores vips y aditivos –de todo tipo- gratis.
La señorita angustiada y necesitada de su amiga dadora de buenos consejos, anda bailando con un cubano. Yo, sentada en la barra con cara de amargada, espantando a todo canchero que se me acerca, voy por el tercer Jack and Coke. Ni quiero pensar en cuando me toque levantarme de la banqueta.
Nico, bombón, dos chupitos de tequila, please. No quiero tomar más. Dale, no seas aburrida. Mañana no trabajás, dale. Decirle que no a Celeste es como negarle un chupetín a un nene. Hasta que no se lo das, no deja de llorar y gritar.
Cuatro chupitos más. Ella baila, yo me aburro, yo estoy muy borracha, yo no me puedo parar. Ahí viene mi amiga depresiva con el cubano de la mano. Cariño, me voy con Tomeo, ¿te quedás? Pellizcón disimulado de por medio. Me quedo.
Comparto con mi amigo Jack una hora de melancolía solitaria y me voy tambaleando hasta mi casa.
Celeste, cuando acaba, grita el nombre de su papá. A Carlos lo escuché tres veces esa noche.

27 de mayo de 2007

DENUNCIA IMPOTENTE

La puta que lo pario. Y todos -cuantos pocos- mis lectores sepan disculpar la seguidilla de puteadas que encontrarán a continuación pero la bronca que tengo es tan grande que no puedo evitar la vulgaridad.
¿Europa es el primer mundo? ¿En España hay menos inseguridad que en Argentina? A mi no me rompan las pelotas. Yo no tengo la más puta idea de quién fue, porque del cagaso ni pude distinguir el asento, pero en "la mejor vida" me robaron como nunca lo hicieron en mi país.
Uno caminando por la calle a las cuatro de la mañana y dos pelotudos hijos de puta te obligan a entregarles tu bolso. Billetera, celular y cámara de fotos. Gracias por dejarme la llave de mi casa y el morral en un tacho de basura, ladrón hijo de puta.
Y yo, llorando como una nena, ahí fui a llamar a mi casa, a trece horas en avión de distancia, como si mamá pudiera hacer algo al respecto más que preocuparse y lagrimear conmigo.
Qué impotencia... la puta que lo pario. Ojala te mueras de sobredósis, ladrón hijo de puta. Yo, del primer mundo, me voy a la mierda.

24 de mayo de 2007

Era obvio, ¿no?

Qué desesperación, cuanta melancolía. La angustia volvió a apoderarse de mi estómago. Ese nudo gigante y enmarañado que aprieta con fuerza y me ahoga con ganas.
Las sillas se me vienen encima, las mesas me chocan con desdén y los dedos de los maestros me señalen maliciosos. Cuánta impotencia. Tanta frustración.
El aire me falta al entrar por aquella puerta gris. Las piernas se me acalambran al pisar ese comedor. Las lágrimas brotan al sentir los ojos punzantes en mi nuca.
El piso resbala y las manos tiemblan. No tengo hambre, sólo quiero salir de ahí e irme a mi casa. Dormir y llorar tranquila.
Son diez horas devastadoras que jamás terminan. Me persiguen con cubiertos sucios, con platos mojados y copas repletas de ácido. Ahí voy yo, levantando trastos, sonriendo por fuera y pudriéndome por dentro.

21 de mayo de 2007

Día 8

Me tengo que bañar para llegar a verte y tengo menos ganas de ir que de que me venga la menstruación por cuarta vez en el mes. Todo sea por llevarle la contra a la hija de puta.

Chapter one – first part

¿Qué en dónde estoy? Lejos, bien lejos. Para vos mejor, así no me extrañás tanto. No verme te debe hacer bien, ¿no? Me imagino, sí, siempre tan cariñoso vos.
La escuchaba hablar por su móvil brilloso del que colgaban tres muñecos fluorescentes que jamás pude distinguir qué animales representaban. Celeste gesticulaba con la mano que tenía libre mientras se reía como si el susodicho con el que hablaba la estuviera mirando.
No puedo decir que me dio lástima porque me vi reflejada, una de las tantas situaciones de mi pasado. Me detuve en sus ojos colorados y la cantidad de lágrimas que contenían. Esa mirada no representaba su tono de voz, sus palabras ni los gestos de felicidad que exageraba a cada minuto.
Estábamos llegando a destino cuando se le cortó la comunicación. Menos mal, porque la verdad que no quería hablar más con él. Me tiene cansada, es una mierda. Y todas esas lágrimas que tenía acumuladas me empaparon de pies a cabeza.
Caminábamos hacia su casa con tranquilidad. Celeste lloraba sin parar y tartamudeaba, peleándose con el aire para poder hablar. Le entendí poco. Yo estaba cansada de escuchar siempre lo mismo. Que el pibe este de acá que es un gilipollas, que el de allá que es un boludo y que el inglés is the coldest guy in the world. Celeste, a ver, elegí un idioma y dejá de simular ser algo que no sos. Basta de coger con cualquiera y de llorar por tu novio argentino que te mete los cuernos cada fin de semana, igual que vos a él. No me jodas más con estas historias de telenovela venezolana y menos cuando estás borracha depresiva. Crecé de una vez, flaca.
No le dije una sola palabra. La abracé y traté de tranquilizarla mientras se limpiaba los mocos en mi hombro desnudo. Llegamos a la casa y se acostó a dormir. Antes había pasado por el baño a vomitar el vodka y el tequila. Yo me quedé leyendo en el living hasta las siete de la mañana. Hora de ir a trabajar.

20 de mayo de 2007

Día 7

Me desperté con aires de limpieza extrema –o con asco excéntrico, cosa que adecua más a mi personalidad- y decidí cambiarle la utilidad al domingo.
Compra grande en el supermercado. Heladera llena. Trastos culinarios, limpios. Ropa a lavar. Cambio de sábanas. Barrer y fregar habitación. Sacar todo el polvo desagradable –nota: pierdo mucho pelo; el cepillo apesta-. Ducha.
Sahumerio de aloe vera en el cuarto. Sahumerio de eucalipto en el baño. Johnson´s baby en mi. Desayuno en la cama limpia, con rico olor a fresco y muchas ganas merecidas de dormir.
Odio tratar de escribir y no poder. Mejor, leo. Mañana, empiezo la dieta.

18 de mayo de 2007

¿Vos?

Y a mi me da igual, sabelo. Porque vos siempre hacés lo mismo. Aparecés cuando querés y te disfrazás de personas que no conozco. Pretendés que adivine quién sos y me obligás a pasar el tiempo al lado de un extraño. ¿Qué clase de persona sos?

17 de mayo de 2007

Porque sueños, sueños son

La habitación era oscura y pequeña. La humedad habitaba las paredes desde hacía tiempo ya. El techo manchado amenazaba con caérsele encima. No había ni una sola ventana por donde mirar. La señora estaba parada en medio de aquel recoveco endiablado, somnolienta buscaba una salida posible.
A la derecha divisó una puerta de madera. Caminaba hacia ella esperanzada cuando el cielo raso se desprendió con furia y bloqueó la única apertura a la libertad. Sus lágrimas se acumularon y el charco salado le mojó los tobillos.
El moho en los escombros se reproducía con rapidez y las náuseas se acrecentaban cuan contracciones. La bilis amarga y amarillenta no tardó en llegar y bañó sus manos cuando trató de contener el asco.
El piso manchado le regaló una cuchara sopera y, como una prisionera de mitad de siglo, comenzó a escarbar desesperada en la única esquina libre que quedaba en la habitación.
El hueco crecía en profundidad con cada esfuerzo mientras la fragilidad de la señora se perdía entre la tierra sucia.
Cansada y acalorada se limpió la cara con la mano inútil y siguió su tarea escapista. Pero la mugre no hizo más que taparle los ojos y, con la piel ennegrecida, no pudo ver una segunda puerta que desaparecía tras los escombros y la torrencial lluvia que invadía la caja de zapatos.

16 de mayo de 2007

Reflexión (toda similitud con la realidad es pura coincidencia)

“Su marido vaciló antes de entrar, asintiendo con aprobación al verla. Era de esos hombres que se fijan realmente en la apariencia de las mujeres, y de un vistazo apreció la atmósfera del lugar. Valía la pena vestirse para él, pero ésa no era una de las principales razones por las que lo amaba. Más importante era que se parecía a su padre, quien siempre fue, y sería, el hombre de su vida. Su padre se había suicidado, pero nadie supo por qué, ya que era un caballero de discreción casi anormal. Antes que esto sucediera, ella había roto tres compromisos, pero dos meses después de la muerte de su padre conoció a George y se casó con él porque tanto en el aspecto como en la manera de ser se parecía a su perdido amor.”
Truman Capote, Mojave, Música para camaleones.

Para los que me dicen que es mentira

“… acarició un gato atigrado, color ANARANJADO, que ronroneaba en su falda.”

Truman Capote, Una luz en la Ventana, Música para camaleones.

Y si lo dijo él, es verdad.

15 de mayo de 2007

Catástrofe

Estaba felizmente durmiendo la siesta –una bien merecida- cuando toca la puerta y me obliga a despertarme de manera brusca. No hay cosa que me moleste más que me obliguen a despertarme de la siesta bien merecida de manera brusca. Lo odio, señor, lo odio. Odio al señor despertador, a la señora que toca la puerta, a la panza que tiene hambre, al calor transpirado y al perro Coco de porquería que les ladra a los mosquitos.
Cuando me levanto sin quererlo realmente, me dan ganas de comer helado. Pero me da tanta pereza cambiarme e ir a comprar un Haggen Daaz de Strawberry cheesecake a la estación de servicio –a dos cuadras- que intento volver a dormir y, como no puedo, escribo pelotudeces.

14 de mayo de 2007

Aunque no sepas leer

De esas cosas que no se entienden hay un montón. Cuando las sábanas están limpias y vos recién bañada, la piel suave y llena de crema, un fresco placer.
Leés con ganas y te reís sola porque alguien importante te dijo que estaba “muy bueno”. De esas cosas que no se entienden sigue habiendo un motón. Entra el aire por la ventana aunque haga calor. El aceite de coco se quema en el hornito y el aroma se impregna en toda la habitación.
Ahora escribís esperando que las cosas sigan saliendo buenas y que no se entiendan ni un poco.

13 de mayo de 2007

Porque siempre llega

Con un dedo pintaba el contorno de su cara. La piel era suave pero un tanto arrugada. El color había cambiado desde la última vez y él no sabía porqué. Podía ser a causa del sol o de algún colorete aplicado. Tal vez eran sus ojos los que no veían con claridad y ella se encontraba igual que siempre.
Dejó de pensarla y continuó dibujando su cuerpo. Una figura redondeada por el tiempo pero consumida por la espera. La enfermedad había marcado sus líneas y él sabía bien que en ello no fallaba su mirada.
Con las manos frías, guardó el dibujo debajo de su cama y se durmió en silencio al lado de su cuerpo muerto.

10 de mayo de 2007

And she says that:

Yo decía que estaría bueno que, en vez de alquilar, compremos un depto y paguemos por mes. Digo, así no tiramos la plata por la ventana, ¿no? ¡Ojo! Pienso en voz alta y con entusiasmo maníaco. Vos no te asustes, eh. Encima, me conocés, sabés que en una semana me agarra la indecisión y salgo corriendo con las nikes nuevas que me compré a veinte euros.
Eso sí, de hijos no quiero saber nada. A mi con mi gato me alcanza. Igual, le pondría Tomi, y si sale nena, la regalo, porque las pendejas somos una más complicada que la otra. Encima, imaginate, con la madre que tendría…
Los muebles los elijo yo, sabelo. Y el casamiento en unos seis años, porque a mi eso de la iglesia mucho no me va, lo haría por nuestras madres nada más y, obvio, la ilusión de papá de llevarme al altar. Cómo safaste vos eh, le caíste bien al viejo, porque sino, patada y buscate otra que te quiera.
Igual, callate, dejá de hablar porque no quiero saber nada del futuro. Yo vivo el día a día, ¿entendés?

Your choise.

Resulta que ves una cucaracha chiquita arriba de tu heladera, en tu propia habitación. Te da tanto asco matarla que salís con nauseas para el baño y das con que el perro -que no es tuyo- anduvo pisoteándote la bañera y sus huellas están por toda la loza. Asco.
El inodoro huele mal, sabelo. Hay que limpiar. Los baños también se limpian. Las piletas en donde te lavás las manos y los dientes, también se limpian. Los espejos en donde te mirás la cara de dormida a la mañana, también se limpian. Sí, ya sé, te da asco pero la mugre me repugna mucho más a mi, así que ponete unos guantes de latex y refregá un poco ese baño. Sucia, curtite.

8 de mayo de 2007

···#Animalidades#····

Esto no puede ser. Yo, comenzando mi primer día de mi nuevo trabajo pasajero, recién levantada, desayunando cerealitos triturados con leche, leyendo a mi amigo Patricio: "y un pedazo de pan con pelitos verdes que decora un viejo plato de porcelana". ¡Esas cosas no se hacen! Tengo suficiente con mi nerviosismo nocturno, sofocos calurosos y pesadillas cafeteras, como para que llegue usted a asquearme el desayuno.
Soy una persona demasiado visual. Enseguida imagino lo que leo, caras, calles, casas, gatos y moho en un pan lactal. Asco, puaj, buuuuu, pauj y más asco. Menos mal que quedaban sólo dos cucharadas de mi desayuno nutritivo -grrrrrrr, ¡son ricas!- porque sino, mi querido Cuak, desaparecerías de mi lista amigable.

7 de mayo de 2007

Ete aquí el mail que levantó mi ánimo la tarde lluviosa del domingo depresivo.

Hoy iba caminando por Avda. Santa Fe viendo vidrieras, a la vuelta de hacer un tramite para mi nuevo trabajo, cuando lo escuche....."sali de saico...y saico blabla...." ¡¡EL CHICO DIJO SAICO COMO DICE MI AMIGA!!!
Recordé, entonces, que hace mucho que no te escribo. En realidad, creo que sólo parece mucho porque desde que empecé a trabajar en una oficina todo parece más lejano.
Qué puedo contarte de esta vida oficinista.... por empezar, no me gusta. Hoy me pareció verme a mi misma en el subte y no me gusté. Era más vieja y parecia infeliz. No sé porqué me pareció que esa señora iba a ser yo en el futuro, pero decidí que tengo que cambiarlo. Sobre el trabajo en si, mis jefes me tratan bien, tengo una hora para almorzar y por el momento me encuentro desarrollando trivialidades. Supongo que será hasta que me interiorice sobre lo que es el trabajo en esta empresa.
Creo que alguien me pregunto por vos y no me acuerdo quien. Tal vez no me dijo nadie y yo recuerdo mal... Esto no tiene nada que ver: ¿sabés qué me pasa cuando hablo por telefono? (creo que por eso no me gusta más usar ese aparato) entablo una conversación y cuando hablo me imagino lo que el otro me va a decir sin estar prestando tanta atención a lo que REALMENTE dice, por ende, respondo a lo que me imaginé que me iba a contar, dejando a mi interlocutor algo confundido.
Amiga, creo que tal vez profane la santidad del libro que fui a buscarte al centro. Es que este que estoy leyendo ya va a capotar... ¡Ahhhhh! ¿Sabés cuál no termine porque no quiero? El de Miguel Angel Buonarotti!! Hasta que no encuentre una salida a mi veta artistica lo voy a mantener ahí. Saber que no lo terminé me da muchas ganas de hacer cosas interesantes.
Me parece qe escribi bastante.... te dejo.
beso enorme!! te quiero amiga!!
tu electrodoméstico favorito....
PD: puedo ser una televisión con home theater?

5 de mayo de 2007

Día 6

Está en el espejo. Tranquila y descontracturada en un cuerpo ajeno. Ve lo que quiere pero no lo siente. Carece de razón aunque se empeña en hacerse escuchar. Son gritos agudos que me taladran los tímpanos.
En el abdomen ve marcas oscuras y contiene el aire para hacerlas desaparecer. Cuando trato de volver a respirar, me muerde la lengua y me hace sangrar.
Sigue en el reflejo disconforme pero no hay un límite al cual llegar. No se decide y yo enloquezco. Pretendo hacerla pensar o, por lo menos, que sienta el dolor de los cortes para que tome conciencia.
Me supera. Es obstinada y caprichosa, obsesiva y maniática. Se apodera del tiempo y se come mis caramelos. Yo tengo que masticar chicle para contener la ansiedad, al menos, hasta que en el espejo deje de verse tan irreal.

4 de mayo de 2007

Día 5

Vos me llenás de mierda, hija de puta. Me metés y me sacás cuando se te da la gana. ¿Quién te crees que sos? Ni mi vieja me contrala tanto como vos, y eso que mamá es pesada, eh.
Insistís, insistís, te me aparecés y me tironeás de los pelos como si fuéramos nenas de cuatro años. Inoportuna de mierda, ojala que te pise un bus, uno de esos que va cargado de girish para Palma. Cómo me gustaría verte agonizando en la calle. Te juro que pasaría a tu lado con la mejor sonrisa y hasta te escupiría la cara.
Seguí así, creé que podés, hacete la cabeza tranquila que yo, de apoco, te voy aniquilando con arsénico.

3 de mayo de 2007

V y T

-A mi no me digas que no porque no te creo nada.
-Estabas soñando, gorda, no seas boba.
A las siete de la mañana le sonó el despertador y T se levantó para empezar la rutina diaria en el baño. V no había podido dormir desde las dos, cuando el celular de su novio le quebró el sueño ligero. A lo quinceañera se acomodó de panza en la cama y manoteó el teléfono guardado en el cajón de la mesita de luz.

Sory, el dmngo no pde ir x mi marido.
Ns vms esta noche dnd siempre. Kiss
V se vistió y, antes de que T saliera del baño, desapareció con su ropa de trabajo arrugada, con las lagañas en los ojos y el gusto amargo y pastoso mañanero en la boca.

1 de mayo de 2007

Sustitución: El Clon de Tony

El tema es complicado. G tiene tus ojos y tu sonrisa perfecta. Es bruto como ninguno y más chiquito que los dos. De bueno tiene lo tuyo, es cariñoso y considerado, aunque dudo que me mire dormir de noche, tiene el sueño más pesado que yo.
Escribe a lo animal –nadie se acerca a
tus enamoradas cartas- pero, si de hablar se trata, te supera en la dulzura. Jamás tuviste vergüenza de besarme en público y él no hace más que esconderse entre mis piernas cuando hay algún extraño cerca. G sabe lo que quiere y en eso sí que no se parece ni un poco a vos.
De todo modos, cuando lo miro,
te veo; cuando me acerco, te siento.